Es una historia curiosa porque, aunque el Stamford Bridge es mundialmente famoso por ser el hogar del Chelsea FC, su existencia y su diseño original le deben muchísimo a un pequeño perro cuya mordida cambió el curso del fútbol londinense.
Aquí tienes la crónica de cómo un canino se convirtió en el «arquitecto» involuntario de uno de los estadios más icónicos del mundo.
Inicios
A principios del siglo XX, los hermanos Gus y Joseph Mears tenían un sueño: convertir un antiguo recinto de atletismo en el mejor estadio de fútbol de Inglaterra. Sin embargo, no tenían un equipo para llenarlo.
El conflictro con el Fulham FC
En 1904, los Mears le ofrecieron el terreno al Fulham FC, que jugaba muy cerca. Henry Norris, el entonces presidente del Fulham, se reunió con Gus Mears para discutir el contrato de arrendamiento. Las negociaciones eran tensas; Norris consideraba que el alquiler era demasiado alto y no estaba convencido del proyecto.
El incidente del terrier
Cuenta la leyenda que, durante un paseo por el terreno para discutir los detalles, el perro de Gus Mears (un Terrier escocés) se lanzó repentinamente sobre Henry Norris y le propinó una fuerte mordida en la pierna.
Cualquier otro hombre se habría marchado indignado, pero la reacción de Norris y la respuesta de Mears cambiaron la historia:
- La provocación: Norris, sangrando y dolorido, se mantuvo firme en su negativa de alquilar el estadio.
- La decisión de Mears: Ante el rechazo (y la mordida de su perro), Gus Mears decidió que no necesitaba al Fulham. En lugar de vender el terreno para edificar casas, decidió fundar su propio club para que jugara allí.
«Si no puedo encontrar un equipo para mi estadio, construiré un equipo para mi estadio.» — Gus Mears (Parafraseado).
El nacimiento de un gigante
Así, gracias a la terquedad de Norris y al temperamento del perro, el 10 de marzo de 1905 nació el Chelsea Football Club en el pub The Butcher’s Hook, justo enfrente de la entrada del estadio. Si el perro no hubiera mordido a Norris, es muy probable que el Chelsea nunca hubiera existido y que el Stamford Bridge fuera hoy un complejo de departamentos o la casa permanente del Fulham.
Datos curiosos
- El diseño: El estadio fue diseñado por Archibald Leitch, pero su ubicación exacta se mantuvo gracias a que Mears se negó a vender tras el incidente.
- Identidad: Aunque el apodo del Chelsea es «The Blues», durante años se bromeó con que el espíritu del club era tan combativo como aquel perro.
